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El pricing estratégico como herramienta de competitividad

  • 20 abr
  • 2 min de lectura

Actualizar precios basándose exclusivamente en la inflación o en un objetivo de margen plano es una oportunidad perdida. En estructuras corporativas, los ajustes uniformes ignoran la elasticidad de la demanda y la salud individual de cada SKU. El resultado suele ser una erosión silenciosa de la participación de mercado.


El riesgo de las alzas uniformes

Cuando una organización aplica un aumento porcentual parejo a todo su portafolio para compensar la presión inflacionaria, asume que todos sus productos tienen la misma resiliencia. Sin embargo, la realidad comercial dicta lo contrario.

Un producto líder con alta rotación puede absorber un ajuste sin comprometer su volumen, mientras que una línea con desempeño decreciente podría enfrentar su salida definitiva del mercado si se le exige el mismo incremento. La gestión de precios no busca simplemente proteger el margen, sino optimizar la salud de todo el ecosistema de productos.


Reequilibrio de portafolio: Un análisis de variables

Consideremos un portafolio compuesto por tres perfiles de producto ante una necesidad de ajuste del 3%. En lugar de subir todos por igual, la estrategia dicta un análisis de desempeño:

  • El Producto de Alto Volumen: Un ítem consolidado que permite ajustes moderados (ej. 1%) con un impacto profundo en la recaudación total, protegiendo la percepción de valor del consumidor.

  • El Producto en Declive: Si las ventas están cayendo, un alza es una sentencia de muerte. En este caso, la estrategia puede implicar una baja selectiva de precio para recuperar competitividad y tracción en el anaquel.

  • El Producto Estrella: Aquellos ítems con crecimiento sostenido o restricciones de suministro permiten alzas superiores al promedio (ej. 6%), alineándose con la disposición al pago y la realidad operativa.

El resultado ponderado cumple con el objetivo financiero, pero la estructura del negocio sale fortalecida. Se utiliza una presión externa para sanear el mix de ventas.


El factor externo: Monitoreo de mercado

Para ejecutar estos movimientos con seguridad, la mirada interna no es suficiente. El éxito de un reequilibrio de portafolio depende de entender el escenario de precios de la competencia en tiempo real.

Saber con exactitud cómo se posicionan los actores del mercado permite identificar ventanas de oportunidad donde una baja de precio sea realmente disruptiva o donde un alza no nos deje fuera de juego. En Double Eight, apoyamos a nuestros clientes con servicios de análisis de competencia, entregando insights accionables que transforman datos brutos en una hoja de ruta para la toma de decisiones estratégicas.


Sincronía operativa y tiempos de ejecución

Este nivel de precisión requiere una mesa de decisiones donde Supply Chain valide la capacidad de respuesta ante cambios en la demanda y Marketing asegure que el posicionamiento de marca soporte los nuevos valores.

La implementación de una estrategia de este tipo exige anticipación. Para portafolios extensos y diversos canales de venta (Mayoristas, Distribuidores o Retail), el proceso de diseño, validación y comunicación requiere un horizonte de al menos tres meses. Este tiempo permite una transición fluida y la correcta parametrización de las condiciones comerciales por canal.

La gestión de precios es la prueba de fuego de la estrategia de una compañía. No es un ejercicio contable, sino una declaración de intenciones sobre dónde se quiere ganar y cuánto vale realmente la propuesta de valor entregada al mercado.

 
 
 

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